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Construir
una cabina
de ducha.

Episodio 2/7
El vidrio, el corazón del producto

¿Cómo se lleva a medida una gigantesca lámina de vidrio? La precisión del control numérico y la habilidad artesanal del hombre en el trabajo.

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¿Cómo se construye una cabina de ducha de vidrio?
En primer lugar, se parte el vidrio: ¡es él que hace la diferencia!
¡Mira como son de grande las láminas! ¡Hasta el punto en que se necesitan camiones especiales como este para transportarlos! Piensa, cada lámina mide 6 metros y veinte centímetros de largo y 3 metros y ochenta de ancho. Su peso varía según su grosor: desde 200 kilos hasta setecientos setenta. Dado que se descargan en "paquetes" de 6 cm de grosor, cada paquete pesa alrededor de 2750 kg.
¡Aquí está! Son "tomados" por una herramienta llamada clasificador. Su nombre proviene de su función: almacena las láminas organizándolas por tipología (transparente, coloreado, satinado, ...) y por grosor, actuando exactamente como un registro que clasifica en orden alfabético las prácticas en un fichero. Las láminas son transportadas por una grúa aérea que, gracias a las ventosas especiales con las que está equipada, las atrapa con una seguridad increíble. Mira el movimiento: la lámina es extraída con un movimiento roto de traslación y se coloca para la siguiente operación. ¡De veras potentes las ventosas! ¡Más que "hombre araña"!
Una vez colocadas en posición, las láminas se apoyan con gran delicadeza en una mesa que se llama "volquete" porque, de hecho, las convierte de una posición vertical a una horizontal. Una vez apoyada la lámina, la grúa puente va a coger una nueva lámina. ¡Fuerte! La lámina ya está lista para el corte. Otra máquina, mira el monitor, ya ha sido programada para ejecutar, con una precisión cuyo orden de tamaño es la décima de milímetro. Una rueda especial de carburo de tungsteno incide superficialmente el vidrio de acuerdo con el diseño y las medidas elegidas. Mientras corta, traza el material con un líquido lubricante especial.
¡Mira que precisión y qué velocidad!
Aquí, ahora la lámina está lista para el "tronchado". Y aquí ... no hay máquina que valga, ¡se necesita la experiencia de expertos artesanos!
Observa la velocidad y la naturalidad con la que "truncan" la gran lámina y recuperan los restos que todos saben que son 100% reciclados. Ahora la lámina de vidrio ha alcanzado la dimensión preestablecida.
Es hora de pasar a la siguiente operación: el pulido, ¡Hasta la próxima!

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